Este - post - lo remite nuestro
habitual colaborador IMPACTO, nos habla del tema que trata sobre los
“Batallones Infantiles” actividad que encontramos en la última década del Siglo
XIX, época “complicada” para nuestra España.
Los batallones infantiles
en la
educación física española
(1890-1931)
Batallón Infantil de ASTURIAS
En el mercado se encuentran, a veces, algunas
fotos de niños o grupos de niños vestidos de militares.
Pocas veces, sin embargo, se encuentran fotos
de batallones enteros.
En este caso la foto está realizada por
Duarte, reconocido fotógrafo, que estuvo activo, primero en Avilés, como en el
caso de esta foto y, posteriormente en Oviedo.
La figura central de la foto es un civil junto
a la bandera. Cabe suponer, según los textos que nos informan sobre este tema
que sea el profesor de la clase.
Hay más de 100 niños, por tanto, pudiera ser
el director del colegio o, incluso alguna figura del ayuntamiento.
El primer batallón infantil -escolar-
que se tiene noticia fue el del Hospicio de Madrid, constituido deseando
imitar a los batallones que tan buenos logros estaban ofreciendo a Francia.
La iniciativa fue del diputado
provincial Sr. Gálvez Holguin, y la instrucción gimnástico-militar fue
dirigida por el profesor de gimnástica Marcelo Sanz.
El batallón estaba compuesto por mil
doscientos muchachos, entre diez y doce años, que manejaban
fusiles de tres y cuatro kilos.
Toda la prensa de Madrid se alegró de
la iniciativa y pedía que se imitase el ejemplo en otras poblaciones
........Los batallones recibieron
todas las simpatías de las jerarquías militares, de la aristocracia conservadora
simbolizada por la poderosa figura del rey Alfonso XIII, y la complicidad
de la Iglesia católica.
Los batallones revestían el soporte
de una ideología católica-nacional cuyo objetivo era el de fortalecer
una raza de jóvenes patrióticos y moral cristiana.
Luis Miguel Lázaro atribuye
la principal propagación de los batallones escolares al sistema educativo del
padre Andrés Manjón en las escuelas del Ave María creadas en Granada
en 1889.
En estas escuelas al aire libre,
situadas en la zona del Sacro Monte, hacia 1895, el padre Manjón organizó
un batallón escolar, cuyos discípulos -hijos de pobres de familias
jornaleras y de algunos de raza gitana- fueron dotados con fusiles de madera,
banderas, tambores y cornetas.
Según Lázaro, Manjón fue
quien ofreció el soporte ideológico-pedagógico a estas organizaciones,
que sobre todo emergieron a partir del desastre colonial de 1898.
En el tratado Juegos de los niños
en las escuelas y colegios de Santos Hernández –padre de la Compañía
de Jesús–, el batallón infantil se incluía como un juego más, del cual se
decía era asidua la práctica organizada por los profesores de gimnasia en
algunos de los colegios:
“Batallón Infantil”.
Terminamos el párrafo mencionando este
entretenimiento, uno de los más agradables a todos los niños.
Su organización apenas ofrece
dificultades.
En algunos colegios los señores
profesores de gimnasia organizan estos batallones con toda perfección; en otros
se enseñan parte o por lo menos del ejercicio militar, suficiente para que
puedan fácilmente formarse escogiendo grupos de niños más aventajados.
De este modo, los batallones
infantiles se caracterizarán tanto por su espíritu patriótico como por
desarrollar ciertas prácticas de carácter paramilitar que las encuadran dentro
de la corriente regeneracionista y de exaltación patriótica y nacionalista tan
generalizada desde la segunda mitad del s. XIX.
Estas organizaciones fueron fomentadas
por diversas instituciones y entidades políticas, civiles y religiosas.
Especial interés demostraron las
corporaciones locales como las Diputaciones y los Ayuntamientos y su mayor
expansión se produjo en los primeros años del s. XX.
Posiblemente, como afirma Ivone
Turín, una de las causas más determinante de su proliferación fue una
respuesta de la sociedad ante el desastre de 1898 y una reacción
regeneracionista.





