Con el seudónimo de "SOMATENISTA VETERANO" hemos tenido el placer de recibir esta colaboración la cual nos llena de satisfacción por su breve y conciso contenido, motivo por el cual no hemos dudado en publicarlo en nuestro blog.
LA SENSIBILIDAD Y LOS VALORES DE NUESTRO JURAMENTO
“Los
valores que se contienen en el seno de nuestro JURAMENTO, son “intemporales”, y
no dependen de la apreciación que una coyuntura histórica les pueda dispensar”.
Sin
duda que el mayor activo del CUERPO NACIONAL del SOMATEN para la PAZ
– C.N.S.p.l.P, es nuestro JURAMENTO, consigue justificar el legado
de “nuestros mayores” y nos une a los que fuimos su pasado con los que
construyen su presente y así debería ser con los que labrarán su futuro.
En el JURAMENTO
hemos aprendido valores que nunca deberían caducar:
Amar,
Servir,
Hacer,
Recordar,
Vivir,
Defender,
Afirmar,
Mantener,
Honrar
y
Perseverar.
Y que
cualquier intento de cambio supondría no solo renunciar a su pasado si no, con
toda seguridad, a su futuro.
Se
habla y se escribe mucho de sensibilidades en el marco de la sociedad
individualista en que vivimos.
Si se
dice que cada uno tiene el alma en su armario, otro tanto se puede decir del
mundo de lo sensible, que todos mantenemos en el fondo de nuestra conciencia.
Así
las sensibilidades dependen de nuestra personalidad y de nuestro carácter, de
nuestra historia propia, de nuestra edad y de nuestras circunstancias.
La
verdad de las sensibilidades es, pues, natural y legítima y pertenece al ámbito
de lo subjetivo, debe ser respetada, dentro del ámbito de la tolerancia.
Pero
nos apresuramos a decir:
Que
este último concepto nunca debe ser confundido con una actitud de entreguismo,
con una renuncia o claudicación a nuestras propias ideas, con un silencio
vergonzante ante la presión social o del culto a las mayorías:
“La
verdadera tolerancia se basa en un respeto a la persona y a su dignidad, aunque
discrepemos de sus apreciaciones”.
En
cuanto a los valores, entran en el área de la estimativa, pues se considera que
tienen validez por si mismos; se aceptan y asumen porque estamos de acuerdo con
las ideas y creencias en que se inspiran.
Los
valores suelen ser compartidos en el marco de una sociedad histórica o de una
organización que se inspira en ellos para existir:
“Son
la seña de identidad de nuestro colectivo, y, por tanto, no puede haber
discrepancia si hemos decidido optar por pertenecer a este”.
La
ventaja de estar inmersos en un marco pluralista es que cada cual puede
integrarse, afiliarse o militar en aquel grupo, asociación o colectivo que
coincide con nuestros valores, y elegir otro cuando descubrimos que existe una
discrepancia.
Si uno
ingresa en un club de ajedrecistas, no puede pretender que se cambien las
reglas del juego porque no coinciden con nuestra personal sensibilidad.
Si uno
es creyente, tomará conciencia de qué confesión religiosa es la adecuada, pero
no pretenderá introducir en su seno la discrepancia sobre lo fundamental de la
misma.
Lo de
actuar desde dentro, como “caballo de Troya”, es opuesto al sentido común…….
Salvo
que se trate de una estrategia para dinamitar el colectivo en el que nos hemos
inscrito.
No es
correcto argumentar que unos determinados valores ya no se llevan, tampoco que
no son los imperantes en la sociedad.
Sabemos
que los valores pueden oscilar en su apreciación social, pero, si son
verdaderos, no tienen fecha de caducidad y es muy posible que se restaure su
apreciación por influjo de la educación o de las circunstancias.
Los
valores que se contienen en el seno de nuestro JURAMENTO son
intemporales, y no dependen de la apreciación que una coyuntura histórica
les pueda dispensar.
Quien
formula el “SI, JURO” lo hace por encima de las sensibilidades
subjetivas y de la estimativa dependiente del juego de mayorías y minorías
apreciativas de los mismos.
“Somatenista
Veterano”

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