domingo, 8 de agosto de 2021

EL OBJETIVO BÁSICO DEL CUERPO NACIONAL DEL SOMATEN PAR LA PAZ

 


El objetivo básico

DEL

cuerpo nacional del SOMATEN para la paz

 

“El Somatén surgió como una consecuencia del espíritu de conservación y defensa que es innato en la humanidad, porque, cuando en virtud de un impulso irresistible, como es la defensa personal y la de todo aquello que forma parte integrante de los vínculos directos o de afinidad con la persona interesada, y cuanto pueda afectar a sus bienes materiales, y de ese impulso del alma nace la asociación colectiva para prevenirse, y de ahí el Somatén”.

 

El Somatén es una institución que ha sido y será siempre popular, no sólo por su origen y funcionamiento.

Para que se conozca bien su carácter en toda España, tal como fue instituido históricamente, y con objeto también de evitar torcidas interpretaciones de los que tergiversan su verdadero espíritu, conviene desvanecer ciertas ideas que en la práctica se viene observando en los momentos actuales con motivo del período, estamos en nuestro segundo quinquenio de organización, en busca de nuestro objetivo para estar presentes en todo el territorio español.

Es realidad triste de confesar, pero en muchos puntos de la Península apenas se conoce lo que es el Somatén y lo que representa, no obstante, al existir mucho publicado sobre su gloriosa y dignísima historia y es evidente, y como esas publicaciones sólo existen en determinados archivos y bibliotecas particulares, infelizmente no están al alcance de todos.,

Bien hubiera merecido el Somatén el honor de que algún historiador le reservara un rinconcito en nuestra historia general, de ahí su escaso conocimiento.

Para unos el Somatén se considera como una institución política:

No es así.

Otros creen que "es una cofradía religiosa”, lamentable equivocación.

Algunos, les importa muy poco la perturbación del orden social y los deberes ciudadanos.

También los hay que se consideran en todos casos como agentes de Autoridad en el momento que poseen la placa y el carné de la Institución, y éste es un equívoco que puede acarrear consigo disgustos y rozamientos y esta posibilidad es necesaria evitarla a todo trance para el prestigio del Somatén.

¡¡¡ Sin prestigio no hay existencia posible !!!

Otros no quieren inscribirse en el Somatén porque se figuran que es una institución militar.

En cambio, hay otros que se afilian en esa creencia.

Tanto los unos como los otros no tienen en cuenta que:

“El Somatén subsiste y subsistirá por las razones expuestas sobre su espíritu, origen e historia secular”.

Como lo viene demostrando desde el siglo IX.

Esta definición no es ningún secreto.

No deja de haber también, y se da fe de ello, quien no tiene idea pensando así:

“La característica principal del Somatén es la del respeto a la Ley y a la Autoridad legalmente constituida”.

En un sistema político democrático consolidado, no existe posibilidad alguna de que una Institución como la nuestra, goce o pueda tener atribuciones de carácter paramilitar o policial.

Es necesario y conveniente para los fines de la Institución, que exista la plena convicción de que cuantos pertenecemos a ella y los que desean afiliarse a tan digna, honrosa, heroica e histórica Corporación, que inexcusablemente representa el orden del cual se deriva la paz pública, el cumplimiento de la Ley y, en suma, todas las virtudes ciudadanas.

Que es una Asociación puramente cívica y sin filiación política de ninguna clase, en la que caben y encajan todas las clases sociales e ideas que representan el orden social, y, por lo tanto, democrática, adaptándose siempre a los preceptos de su Reglamento, basado en esas características, y que marca los derechos que asisten a sus afiliados y deberes que contraen.

Significando el Somatén, por lo que a su actuación actual se refiere:

Sinceridad,

Honradez,

Amor al orden,

Fe en la Justicia,

Energía ciudadana,

Altruismo a ultranza y

Filantropía social, son condiciones indispensables para separar a cuanto representa deshonor o impureza.

Nuestro lema impertérrito e indestructible:

¡¡¡ HONOR y PAZ ¡¡¡

Teniendo en cuenta, además, que se halla integrado por afiliados pertenecientes a todas las clases sociales, no es aventurado suponer qué al crearse nuestra Institución en todas las regiones españolas, su actuación ha de hacer surgir un más vivo espíritu ciudadano que hará agruparse en él, el mayor número de adeptos, con lo cual se evitarán ciertos inconvenientes quizá originados por un exagerado individualismo, y con todo ello se habrá dado un gran paso para el engrandecimiento de España.

En virtud de las consideraciones que quedan expuestas, unas de carácter histórico, otras de carácter práctico y algunas de índole puramente moral, que pueden estimular el interés ciudadano hacia la orientación en que están inspirados nuestros Estatutos, Reglamento Interno, Código Ético y Juramento, las auténticas y verdaderas bases de la creación y de obligado cumplimiento por parte de todos los que componemos el C.N.S.p.P. , actuales y futuros en todas las provincias españolas.

Nos inspiramos en la esencia del Somatén secular nacido en el siglo IX y en el rancio y glorioso abolengo, así como en la ejecutoria de la tradición en que se apoya y de la experiencia de los resultados que en su larga vida ha conseguido, y por ello no se ha intentado una nueva reglamentación que pudiera alterar ese ¡algo esencial! que constituye el ser de tan española Institución.

Para que esta Corporación responda a los fines en que se inspira, su origen, naturaleza y etimología, está constituida por ciudadanos de todas las clases sociales, siempre que lo sean de buena voluntad, celosos y conscientes de sus deberes de ciudadanía y de orden, base fundamental de toda colectividad, que tengan y ejerzan profesión u oficio en las localidades donde residan, porque del conjunto de aquellas condiciones surge el lema de “HONOR y PAZ”, virtudes, comportamiento y conducta “sine qua non” para la prosperidad de las naciones.

Tendrán por objeto respetar las leyes y a las autoridades legalmente constituidas.

Denunciar como debe o debería hacer cualquier ciudadano, para evitar toda perturbación y ataque al orden social, contribuir al funcionamiento de los servicios públicos mediante la prestación personal, cooperando, si fuera preciso de forma altruista y desinteresada en la ejecución de esta clase de servicios siguiendo las instrucciones que dicte la Autoridad competente y dentro las instrucciones que dicte la misma.


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