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¿Qué es
la Cruz de Borgoña que hemos visto en el desfile del Día de las Fuerzas
Armadas?
ÁNGEL
LUIS DE SANTOS@aldesantos
Está presente en el guion de Su Majestad el Rey, en el de la Guardia Real y en otros muchos estandartes de las unidades del Ejército de Tierra y es más antigua que la propia bandera de España.
Con motivo del Día de las Fuerzas Armadas en presencia de los
Reyes, varias unidades que lucían en sus banderas y estandartes la
Cruz de Borgoña.
Destaca el guion de la propia Guardia Real, en el que aparecen las
armas reales de S. M. el Rey Felipe VI sostenidas por dos leones
rampantes coronados sobre la cruz de Borgoña en rojo, ribeteada en
dorado, con coronas en los extremos de las aspas y debajo, bordado
en dorado «Guardia Real».
Precisamente esa Cruz de Borgoña aparece también en el guion de
Su Majestad el Rey, según el Código de Ceremonial y Protocolo
actualizado publicado
en el BOE el pasado 4 de mayo de 2022.
Con todo, no es la Guardia Real la única unidad militar española
que incluye este elemento en sus enseñas, ya que tras la llegada de la
democracia han sido
cada vez más las que lo han sido incorporando.
Pero:
¿Por qué está tan presente este símbolo en la historia de
España?
Para empezar, cabe decir que es mucho más antigua que la actual enseña nacional rojigualda y que está intrínsecamente unida a nuestro pasado desde el siglo XVI pues fue durante siglos el símbolo de la Monarquía Hispánica.
Y es que la Cruz o Aspa de Borgoña no es otra cosa que una
representación de la Cruz de San Andrés que fue incluida en las
banderas españolas tras el matrimonio de Juana I de Castilla,
hija de los Reyes Católicos, y Felipe I de Castilla, más conocido
como Felipe «el Hermoso», nacido en Brujas en 1478 y duque
titular de Borgoña.
Primogénito de Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio
Romano Germánico, y de María de Borgoña, de éste heredó el
ducado, mientras que su hijo, el futuro Carlos I, heredaría el
título de emperador.
Esta
cruz en forma de aspa representa el martirio del apóstol que le da nombre.
San
Andrés fue crucificado en Patrás,
capital de la provincia de Acaya, en Grecia, donde permaneció durante tres
días, tiempo que aprovechó para predicar y difundir sus ideas religiosas entre
todas las personas que se le acercaban.
Por ser San Andrés el patrón de Borgoña, la cruz era el emblema
utilizado por las tropas de Juan Sin Miedo en la guerra de los Cien
Años.
Tras el casamiento entre Juana I de Castilla y Felipe “el Hermoso”,
fue incluida en las armas y banderas de España, además de servir
para identificar los ejércitos
españoles.
Este era el símbolo del Archiduque Felipe, ya que Austria estaba bajo el patronazgo de San Andrés, y lo traía bordado en sus banderas cuando vino a encontrarse con el Rey de Aragón y Regente de Castilla D. Fernando en El Remesal, Burgos.
Se incorporó como divisa en los uniformes de los Arqueros de Borgoña y más tarde a todo el ejército, pintado sobre los vestidos para distinguirse en los combates, pues en aquella época no existían aún los uniformes y los soldados vestían trajes civiles militarizados con petos protectores.
Al entronizarse la Casa de Austria con Carlos I, en
la primera mitad del siglo XVI, cada compañía lleva su propia bandera en la que figuraban, normalmente, las armas de su capitán sobre el Aspa de Borgoña.
Para representar al Rey, solían llevar otra, la principal, que era de seda amarilla uno de los colores de los Austrias con el Escudo imperial bordado.
La bandera principal la llevaba el mando del Tercio, que estaba formado por un número variable de Compañías, que podía llegar hasta 24.
Distintos estandartes de unidades militares
con la Cruz de Borgoña FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)
De hecho, se cree que ondeó por
primera vez como insignia de las tropas españolas en la batalla de Pavía, en
1525, en Lombardía, frente a las tropas francesas de Francisco I,
aunque hay historiadores que la sitúan ya en otras batallas anteriores, como la
de Bicoca, también en Lombardía, cerca de Milán.
A partir de entonces, la Cruz de
Borgoña sería el emblema más característico de los usados por los
tercios españoles y regimientos de infantería del Imperio español durante los siglos
XVI, XVII y XVIII, aunque dependiendo de la unidad de la que se tratara podía
cambiar el fondo.
Al acceder al trono Felipe II, ordenó
que, además de las banderas de cada compañía, cada Tercio llevase otra en
cabeza de color amarillo con las aspas de Borgoña en rojo.
Las unidades de Caballería llevaban
las mismas banderas, pero de tamaño más pequeño, llamadas estandartes.
Aparte de estas, abundaron las
banderas con motivos religiosos, de tamaño normal en las unidades a pie, y de
gran tamaño, como el estandarte de la Santa Liga de la batalla de Lepanto o el
de Fernán Núñez.
De hecho, uno de estos estandartes con la Cruz de Borgoña sobre fondo a cuadros blancos y azules se puede ver en el cuadro “Las lanzas”, o “La rendición de Breda”, de Diego Velázquez, pintado entre 1634 y 1635.
Figuró en la bandera militar española por decreto de Felipe V dado a 28 de febrero de 1707.
Este decreto decía:
“Y es
mi voluntad que cada cuerpo traiga una bandera coronela blanca con la cruz de
Borgoña, según estilo de mis tropas, a que he mandado añadir dos castillos y
dos leones, repartidos en cuatro blancos, y cuatro coronas que cierran las
puntas de las aspas "
Asimismo, este monarca estableció que las banderas de Tercio y Compañía fuesen iguales:
Rojas con una imagen de la
Virgen.
Aún con todo, continuaron usándose otras:
Rojas, blancas, a listas y a cuadros, todas con el Aspa de Borgoña.
Hay que destacar un tipo especial de
banderas que llevaban las unidades suizas al servicio de los Reyes españoles,
cuyo distintivo particular eran las “Llamas”, dibujos triangulares en forma de
llama que llenaban el campo de la bandera y sobre los que se ponía el Aspa de
Borgoña.
Paralelamente, la bandera fue establecida como el símbolo vexilológico por excelencia de España hasta la llegada desde Francia de la dinastía de los Borbones en el siglo XVIII con la llegada de Felipe V tras la Guerra de Sucesión.
De hecho, durante esta
contienda los austracistas, el bando contrario al borbónico, había usado la
Cruz de Borgoña como enseña, por lo que Felipe V decidió prescindir de este
símbolo y sustituirlo por las armas reales sobre paño blanco.
Con la llegada de Carlos III, el nuevo
monarca decidió cambiar este nuevo emblema, para distinguirse de otras ramas
borbónicas, por la actual bandera rojigualda, aunque en aquel momento solo para
los buques de la Armada española para diferenciarse mejor de estas otras
naciones.
Ya en el siglo XIX, con el cambio de las leyes llevado a cabo por Fernando VII para que su hija Isabel fuera su sucesora, arrancaron las llamadas Guerras Carlistas, que asolaron España durante buena parte de la centuria.
Los partidarios de su hermano Carlos como monarca adoptaron la Cruz de Borgoña como enseña durante el conflicto civil, especialmente arraigado en Navarra y País Vasco.
De hecho, es el origen de lo
que más tarde sería la ikurriña, y no la “Union Jack”, la bandera británica,
como muchos piensan.
En cualquier caso, fue Isabel II la
que a través del Real Decreto de 13 de octubre de 1843 dispuso la sustitución
de todas las enseñas del Ejército por otras nuevas rojigualdas, colores hasta
entonces utilizados por la Armada y por algunos Batallones de la Milicia
Nacional, ya que habían ido tomando carácter de símbolo liberal, frente a las
blancas, también utilizadas por los carlistas durante la pasada Guerra Civil.
Por el citado Real Decreto, en
adelante las banderas deberían ser todas rojigualdas, de 1,47 x1,47m y todas
tendrían en su centro un escudo circular con las armas Reales, reducidas al
cuartelado de Castilla y León, con las lises en su centro y la granada en
punta, colocado sobre el cruce de una pequeña aspa roja de Borgoña y rodeado
por una inscripción en letras negras con el Arma, número y batallón del Regimiento.
Durante la guerra civil, la Cruz de
Borgoña siguió siendo usada por regimientos tradicionalistas y por los
carlistas que se alzaron contra la República, razón por la que hay quien
cree que esta histórica enseña es un símbolo ligado al franquismo y a la dictadura, nada mas incierto realmente es una autentica ucronía.
En la actualidad, tanto la Cruz de
Borgoña (con nudos) como la de San Andrés (lisa) siguen siendo un emblema
fuertemente arraigado en las enseñas de las Fuerzas Armadas españolas.
Así, los Guiones y Banderines de las
Unidades del Ejército llevan en su centro la Cruz de Borgoña, a excepción de
algunas unidades, como la Legión, la Brigada Paracaidista o el Regimiento
Inmemorial del Rey.
También es el emblema que muestran las aeronaves del Ejército del Aire en la deriva. y del de Tierra, así como de la Guardia Civil.
Un Eurofighter español desplegado en Lituania, con la cruz de San Andrés en la deriva
Actual bandera del Estado de Florida FOTO: LA
RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

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