jueves, 9 de marzo de 2023

El hecho del PORTE DE un arma de fuego “de paisano”.

Nuestro departamento de "Documentación y Archivo" nos facilita esta colaboración que de alguna manera y por su contenido tenemos la seguridad que os puede interesar.


Las cuestiones previas sobre el tema que son importantes:

Existen grandes tabúes, prejuicios y errores acerca del tipo de armas más adecuadas, calibres, fundas, etc.

De hecho, todas las armas cortas – pistolas o revólveres -, se pueden llevar ocultas.

Aunque no todo - ni mucho menos - es cuestión de elegir la clase, características, calibre, funda y la posición más adecuada para el hecho de portar el arma, incluso me atrevo a comentar que dichas cuestiones son “menores” ante todo lo que, sí es elemental y fundamental, todo ello lo iremos detallando.

Previamente, apelando a una serie de reflexiones intimas, que tienen una decisiva influencia por y para la aceptación muy seria del nivel de responsabilidad civil como persona física individual, dimanante del porte y posible uso de un arma, que deberemos estar dispuestos a asumir – si o si - , no hay otra alternativa, desde el momento que después de recorrer el camino administrativo de la solicitud de la licencia, de superar una analítica específica psíquica, como no de una preparación física y del manejo técnico y práctico de nuestra arma, superado todo lo mencionado, llegamos al final y se nos autoriza la concesión de la licencia y comenzamos portando un arma corta adosada a nuestro cuerpo.



Se abre ante “el portador” todo un mundo de sensaciones y no lo negaremos, algunas de ellas insospechadas, ni tan siquiera la posibilidad que podían existir, hacemos referencia a la casuística de que alguien nos pueda estar siguiendo, en la creencia de que nos vigilan a distancia, o que nos han mirado de forma sospechosa,   en muchas ocasiones no las teníamos en cuenta, aunque claro, "ahora me acompaña mi arma y la cosa cambia", falsa seguridad de nuestro propio inconsciente, lo que nos puede acontecer es simplemente que nos hemos “cargado” de toda una batería de prejuicios, en demasiadas ocasiones la mayoría de los cuales sin justificación ni motivo alguno.

Las ocasiones sin justificación alguna se harían interminables, incluso lo pude experimentar con mi propia persona, pasando por la experiencia que estamos comentando.

Siguiendo el hilo sobre el “uso”, esta delicada y comprometida acción, en el último instante "la decisión y la ejecución" de “sacar el arma” siempre es por parte de “el portador" además de la propia responsabilidad que genera de forma automática.



Todo ello sin contar el “factor sorpresa” que decide un tercero, el cual inicia la acción, en el mejor de los casos solamente apuntándonos y en el peor deberemos contar con ser el blanco y protagonista de pasar por la terrible experiencia de recibir la agresión física al recibir el impacto del proyectil procedente del arma del actor inicial del ataque a nuestra persona con todas las consecuencias peyorativas que deberemos soportar y con suerte salir con vida para contarlo.

En el caso de que la acción del disparo la inicie uno mismo, el juez de Instrucción solo va a querer entender de las razones que nos llevó a disparar, con toda seguridad en este acto hay muchas posibilidades que el “instructor” las analizará una a una siempre desde el punto de vista estrictamente jurídico.

El instructor buscará averiguar:

Si fue proporcionado o no el uso del arma.

Si el uso del arma fue legal.

El concepto de la “defensa propia” estará siempre delimitada por el superior criterio jurídico del “juez instructor” y durante el posterior juicio será el tribunal encargado del mismo el que dictará la sentencia con los agravantes o beneficios que correspondan en cada caso.

Será el momento cuando se cuantifiquen los importes de las responsabilidades civiles dimanantes del uso del arma, y tener que depositar el dinero exigible legalmente para cubrir económicamente las cantidades que se determinen para este concepto en la sentencia final.

Así de una forma resumida y a modo de anticipo hemos descrito de forma sucinta una situación generada por el “uso” de nuestra arma, registrada legalmente, amparada con la licencia personal que solicitamos y se nos concedió.


Para finalizar de este trabajo, solamente me queda decir, que siempre nos guie la prudencia mas extrema y que seamos conscientes de la enorme responsabilidad que nos acarrea, "EL PORTE PRIVADO DE ARMAS"

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