El siguiente trabajo viene con la rúbrica de:
LUIS MIGUEL PÉREZ ADÁN - HISTORIADOR Y
DOCUMENTALISTA
Sábado,
2 abril 2016
Se conoce como Somatén a la institución catalana, de carácter medieval, formado por milicias locales y que tenía como objetivo el mantenimiento del orden público.
En septiembre de 1923, el general Primo de Rivera, al hacerse con el poder, instituyó en todo el territorio nacional los Somatenes Armados de España, y los dotó de una estructura moderna.
También
este general, en su Manifiesto al país y al Ejército, decía:
«Somos
el Somatén de la legendaria y honrosa tradición española y como él traemos por
lema:
'Paz, Paz y siempre Paz'.
Queremos un Somatén reserva y hermano del
Ejército.
Pero más lo queremos para organizar y encuadrar a los hombres de bien y que su adhesión nos fortalezca».
Así nació el Somatén Armado Nacional, al que podían alistarse
todos los hombres útiles mayores de veintitrés años, de «reconocida
moralidad, con profesión u oficio en las localidades donde
residieran».
Sus integrantes usaron armas largas de su propiedad y los cabos,
armas cortas.
Fueron considerados agentes de la autoridad cuando estaban de
servicio y fuerza armada, en caso de declararse el estado de
guerra.
En 1930, la caída de la Dictadura de Primo de Rivera propició la
desaparición del Somatén y con la proclamación de la Segunda
República, esta institución desaparece en el ámbito nacional.
En
Cartagena, las primeras noticias de prensa se producen a mediados de diciembre
de 1923, fecha en la que comienzan a conocerse los primeros nombramientos y
adhesiones, que continuaron a lo largo de todo el año siguiente.
En
principio la ciudad se dividió en cuatro distritos (Ayuntamiento, Santa María,
Carmen y San Diego), pero en seguida se fueron creando otros y subdividiéndolos
en barrios.
A
esta distribución hay que añadir los barrios extramuros y las diputaciones
rurales (El Albujón, Pozo Estrecho, La Palma, Aljorra, Alumbres, El Algar,
Santa Ana, La Magdalena, etcétera).
El
puesto de capitán delegado recayó en Antonio García Hernández, siendo el vocal
Simón Martí (secretario de Unión Patriótica).
Estos
cargos, junto con los de cabos y subcabos de los cuatro distritos originales,
juraron y tomaron posesión el 17 de diciembre de 1923 en el despacho del
alcalde.
La bandera de la milicia
La
constitución de multitud de somatenes por diputaciones y barrios sirvió de
cobertura a las autoridades militares y municipales, especialmente a los
delegados gubernativos.
Éstos,
en su comedida labor de servicio ciudadano, acudieron a estas asociaciones y
otras similares en busca de colaboración.
El
funcionamiento de estas entidades se realizaba a imagen y semejanza de la
milicia tradicional, que tuvo a lo largo de los siglos una importante
trayectoria.
Esta
institución contaba con la anual revista pasada por oficiales del ejército
regular, con el apoyo de destacados miembros de las fuerzas vivas locales.
El
13 de abril de 1925 se procedió a la entrega de la bandera a este cuerpo
civil armado.
La
ceremonia fue reflejada en la prensa local de la siguiente forma:
«Ayer
mañana a las 12 se celebró en el Paseo del Muelle el acto de bendecir y hacer
entrega al Somatén local de la magnífica bandera y del estandarte y banderines,
que por suscripción popular le han sido regalados.
A
la hora dicha se encontraban ocupando los andenes del paseo los somatenes del
partido local y representaciones de los de la provincia, al mando de su
comandante general Excmo. Sr. D. Juan Moscoso.
Asistieron
al acto todas las autoridades civiles, militares y religiosas».
La
crónica continuaba así:
«Empezó
el acto celebrándose una misa de campaña que fue oficiada por el Arcipreste de
ésta doctor don Francisco Cavero.
Y
a continuación el señor Obispo de esta diócesis bendijo la bandera de la que
era portadora su madrina, quien terminada esta ceremonia leyó unas cuartillas
en las que hacía entrega de la bandera, en nombre de la augusta soberana, al Somatén
de Cartagena».
Dios, patria y libertad
El
texto de la época remata así:
«Pero
de entre todos los discursos, señalamos por su curiosidad el realizado por el
Sr. Obispo de la Diócesis de Cartagena; que según la prensa fue en estos
términos:
'Hablando
de la guerra dijo que es un mal necesario, comparándola a un tóxico, que si
bien en gran cantidad mata administrado convenientemente cura la enfermedad'.
El
somatén, dice, viene a cumplir una misión civilizadora y a tal efecto habla de
la libertad humana y de la autoridad, enlazando ambos conceptos, cuyos
principios residen en Dios quien dirige a los hombres en su camino ornado, del
cual no debemos separarnos para no caer en una libertad mal entendida, que es
el libertinaje.
Claro
es que la libertad condicionada exige del hombre algunos sacrificios, también
reglamentados por la Autoridad, que igualmente dimana de Dios.
Termina
con las palabras de Napoleón:
'El
primer culto del hombre debe ser el de la Patria, buscando la paz entre los
ciudadanos se llega a la consecución de la verdadera libertad y de la
felicidad'».

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